viernes, 31 de enero de 2020

TENER HABITOS NOCIVOS NOS ALEJA DE LOS OBJETIVOS QUE DESEAMOS. PREVENIR ES LA CLAVE


IT@produsegval      Belkis, Moreno. 

Aristóteles, el  renombrado  filosofo griego, quien dedico gran parte de su vida a descifrar los intríngulis de la comunicación, de la política, de la vida ciudadana, entre otros temas; también se ocupo de descifrar algunas verdades sobre los hábitos.

Este filosofo griego alguna vez afirmo que  “Somos lo que hacemos día a día”.   
Por supuesto, que se refería a los hábitos. 

Es decir, se refería a todas esa acciones diarias que aprendemos e internalizamos en nuestra memoria, y que repetimos día a día, desde pequeños, hasta convertirlas  en comportamientos (hábitos)que ejecutamos de forma automática, sin que seamos conscientes de ello, en casi la mayoría de los casos. 

Así son los hábitos: comportamientos que se repiten sistemáticamente y que se vuelven automáticos, y que quizás- dado a ese carácter de automatización- es que Aristóteles vislumbro que los hábitos están tan mezclados dentro de nosotros, que nos definen en muchos aspectos: Somos lo que hacemos día a día, para bien o para mal. 

LOS BUENOS HÁBITOS NOS ACERCAN AL BIENESTAR Y LOS NOCIVOS NOS ALEJAN. 

Como todo en este mundo, siempre hay una parte positiva y otra negativa.  Si partimos de lo positivo, podemos afirmar que los buenos hábitos son aquellos que encaminan la existencia personal a la consecución de los objetivos que, a su vez, mejoran nuestro bienestar y nuestra calidad de vida. 

Un ejemplo, es el hábito de estar bien informados, el de la lectura, de hacer ejercicio, de mantener una buena higiene personal y limpieza en el hogar, el de innovar etc

Por otro lado, existen los hábitos nocivos, tóxicos o malos hábitos, como se conocen popularmente, que son aquellos que repetimos día a día, pero que nos alejan del bienestar y de las metas, porque obstaculizan; por ejemplo, el habito de dejar las cosas para última hora; el de no planificar, el beber en exceso; el habito de fumar; el habito de comer en exceso, el habito de acumular objetos inservibles, incluso el habito de mentir.. etc

¿QUE HACEMOS CON LOS MALOS HÁBITOS?

Como el universo de los buenos y malos hábitos es muy extenso y está asociado a la salud, al ámbito de lo físico, de lo moral, a lo intelectual, es importante que coloquemos un rato de atención al tema de cómo asumir un cambio de hábitos negativos por positivos. 

Para ello, es importante informarnos del tema adecuadamente, con la buena noticia, de que existen especialistas con recomendaciones ya comprobadas.   Una de ellas es la psicóloga española, Gabriela Paoli, experta en tratamientos de adiciones tecnológicas 
( adiciones que se materializan en hábitos de hiperconectividad); especialista que afirma que los hábitos nocivos son adquiridos, por lo cual pueden cambiarse, para lo que recomienda identificar el habito nocivo (en primera instancia) y envalentonarnos, con un plan de cambio, plan que para esta especialista debe contar con los elementos que describimos a continuación:

Despertar la consciencia: Para La psicóloga Gabriela Paoli, el primer paso para cambiar un hábito es desearlo, es decir, ser conscientes.  Como humanos tenemos resistencia a cambiar los hábitos porque esto implica cambiar rutinas, cambiar una nuestra forma de pensar e incluso a renunciar a zonas de confort.  Al hacerte consciente, estas dándote cuenta de  cómo estas actuando  y  tus resistencias internas, y entiendes que debes asumir el cambio de lo negativo a positivo por tu bien.  

Voluntad: Este es un elemento clave porque un hábito es como un estado de inercia,  que se fija de forma automática; un habito es como una fuerza de gravedad que te empuja hacia el suelo. Para cambiarlo, según Gabriela Paoli, debe existir otra fuerza que le haga resistencia y lo empuje en la dirección que tu quieras. Es decir, otro habito. 

Motivación:  Para lograr el objetivo del cambio, debemos preguntarnos para que queremos asumir el cambio, y la respuesta debe tener un sentido con convicción para nosotros que nos motive. 

Planificación:  Para cambiar un habito se recomienda identificarlo y ponerlo por escrito:  "Debo terminar lo que empiezo".  Incluso ese compromiso lo podemos firmar y lo colocamos en una pizarra o en la puerta de la nevera. Sabemos que no es fácil, pero plasmar el compromiso en letras y hacerlo visible ayuda a que tu determinación aflore. 

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